Qué comprobar antes de comprar un móvil de segunda mano
El precio bueno puede salir caro. Hay cinco comprobaciones que evitan casi todos los problemas y se hacen en diez minutos.
Comprar un teléfono de segunda mano es una de las formas más razonables de ahorrar dinero. También es una de las más fáciles de que salga mal. La diferencia entre una cosa y otra suele estar en diez minutos de comprobaciones antes de pagar.
1. Que no esté bloqueado ni denunciado
Es lo primero y lo más importante. Un teléfono reportado como robado queda bloqueado en las redes móviles y no hay forma de arreglarlo: es un aparato inservible.
Cada teléfono tiene un número identificador único, el IMEI. Se obtiene marcando *#06# en el teclado de llamadas, y aparece al instante.
Con ese número puedes consultar en servicios de verificación si figura como reportado. Y compara siempre que el IMEI que aparece en pantalla coincida con el de la caja y con el del propio aparato, si viene grabado.
2. Que no tenga cuenta vinculada
Este punto arruina más compras de las que parece. Los teléfonos modernos vinculan el aparato a la cuenta del propietario, y si esa cuenta no se cierra antes de vender, el teléfono queda bloqueado al restablecerlo.
La comprobación: pide al vendedor que restablezca el teléfono de fábrica delante de ti y que lo configure de cero. Si al arrancar pide la contraseña de una cuenta que no es la tuya, ese teléfono no sirve.
Un vendedor honesto no tendrá inconveniente. Uno que se resista es motivo suficiente para irse.
3. El estado real de la batería
La batería es lo primero que se degrada y lo más caro de sustituir en algunos modelos.
En iPhone hay un dato directo: Ajustes, Batería, Salud de la batería. Muestra un porcentaje de capacidad máxima. Por debajo del 80% la autonomía ya se resiente de forma notable.
En Android depende del fabricante. Algunos lo muestran en los ajustes de batería o en el menú de diagnóstico; en otros hace falta una aplicación. Si no hay forma de verlo, pregunta la edad del teléfono: a partir de dos o tres años de uso intenso, la batería estará bastante gastada.
4. Pantalla, cámaras y puertos
Comprobaciones rápidas que evitan disgustos:
Pantalla: pon un fondo blanco y otro negro a pantalla completa. Los píxeles muertos, las manchas y los tonos irregulares se ven al instante. Desliza el dedo por toda la superficie para detectar zonas que no responden.
Cámaras: haz una foto con cada una, incluidas las de gran angular si las tiene. Mira que enfoquen y que no haya manchas fijas.
Puerto de carga: enchúfalo y comprueba que carga sin moverlo. Un puerto flojo es una avería habitual.
Sonido: pon música, haz una llamada, prueba los auriculares si tiene conector.
5. Que reciba actualizaciones
Un detalle que casi nadie mira y que determina cuánto te va a durar. Los fabricantes dan soporte durante un número limitado de años, y cuando termina, el teléfono deja de recibir parches de seguridad.
Un modelo de hace cinco o seis años puede funcionar perfectamente pero estar ya fuera de soporte, y eso es un riesgo si guardas datos sensibles o usas aplicaciones bancarias.
Busca el modelo concreto y comprueba hasta cuándo tiene soporte previsto antes de decidir.
Dónde y cómo comprar
Si es entre particulares, queda siempre en un sitio público y con tiempo para revisar. Las prisas del vendedor son mala señal.
Las tiendas de reacondicionados cuestan algo más pero suelen dar garantía, y para quien no se siente seguro haciendo las comprobaciones puede compensar la diferencia.
Y una regla general: si el precio es mucho más bajo que el resto de anuncios del mismo modelo, hay una razón. Averigua cuál antes de pagar.
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