Cuánta agua hay que beber al día en realidad
La regla de los dos litros se repite en todas partes, pero su origen no es un estudio científico. Esto es lo que dicen las recomendaciones actuales.
Dos litros al día. Ocho vasos. La cifra se repite en revistas, aplicaciones y consejos de todo tipo con la autoridad de un dato científico. No lo es.
De dónde salió la cifra
El origen más citado es una recomendación estadounidense de mediados del siglo XX que sugería una cantidad aproximada de agua diaria. La frase incluía una coletilla que casi siempre se omite al repetirla: que buena parte de esa cantidad ya está contenida en los alimentos que comemos.
Al perderse esa segunda parte, la recomendación se convirtió en «bebe dos litros además de lo que comas». Y así quedó fijada durante décadas.
Lo que dicen las recomendaciones actuales
Los organismos de referencia hablan hoy de ingesta total de líquidos, no solo de agua bebida. Y las cifras varían según sexo, edad, clima y actividad.
Como orden de magnitud, se suele situar la ingesta adecuada en torno a 2 litros diarios para mujeres adultas y 2,5 para hombres, contando todas las fuentes.
La clave está en esa última frase. Dentro de esa cantidad entran:
El agua que bebes, obviamente. Pero también las infusiones, el café, la leche, los caldos y los zumos. Y sobre todo, el agua contenida en los alimentos: la fruta y la verdura son en su mayor parte agua, y una sopa o un yogur aportan bastante.
Se calcula que entre el 20 y el 30% del líquido que ingresamos viene de la comida.
El café no deshidrata
Es una de las creencias más resistentes. La cafeína tiene un efecto diurético leve, sí, pero el líquido que aporta la taza compensa de sobra lo que se pierde. El balance neto es positivo.
Lo mismo ocurre con el té. Contar el café y el té dentro de tu ingesta diaria es correcto.
Cuándo necesitas más
Hay situaciones en las que las necesidades aumentan de forma clara: calor intenso, actividad física prolongada, fiebre, vómitos o diarrea, embarazo y lactancia.
En ejercicio prolongado y con mucho sudor conviene además reponer sales, no solo agua, porque con el sudor se pierden electrolitos.
Cómo saber si estás bebiendo suficiente
Hay un indicador sencillo y bastante fiable: el color de la orina. Un tono claro, tipo paja, indica buena hidratación. Un color oscuro y concentrado sugiere que conviene beber más.
Con una salvedad: algunos suplementos vitamínicos y ciertos alimentos tiñen la orina y hacen que el método falle.
La sed es el otro indicador, y funciona bien en adultos sanos. Donde pierde fiabilidad es en personas mayores, en quienes la sensación de sed disminuye con la edad, y en niños pequeños, que no siempre la expresan.
También se puede beber de más
Menos conocido pero real: forzar la ingesta muy por encima de lo necesario puede diluir el sodio en sangre. Es raro en la vida cotidiana, pero se ha descrito en deportistas de resistencia que beben grandes cantidades de agua sin reponer sales.
La conclusión práctica no es que haya que preocuparse por eso, sino que la idea de «cuanta más agua, mejor» tampoco es correcta.
En resumen
No hay una cifra universal. Un adulto sano que bebe cuando tiene sed, come fruta y verdura y no está en condiciones extremas, probablemente esté bien hidratado sin necesidad de contar vasos.
Donde sí conviene prestar atención de forma activa es en personas mayores, en niños pequeños, durante olas de calor y en episodios de fiebre o diarrea.
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